En el Colegio Heidelberg entendemos la enseñanza de las ciencias como una oportunidad para despertar la curiosidad, promover el pensamiento crítico y conectar el aprendizaje con el mundo real.

Ya sea a través de un experimento en el laboratorio, una clase en el huerto escolar o una reflexión sobre el medio ambiente, buscamos que nuestros alumnos comprendan la importancia de la ciencia en sus vidas y en la sociedad.

Este mes, entrevistamos a Claudia Dergovits, profesora de Biología, Física y Química, y actual coordinadora del programa medioambiental Heidelverde, para conocer más sobre cómo se vive el aprendizaje científico en las distintas etapas educativas, el valor del trabajo experimental y los retos que enfrentamos como comunidad en el camino hacia la sostenibilidad.

Para comenzar, cuéntanos un poco sobre ti: ¿qué asignaturas impartes en el Colegio y desde cuándo formas parte del equipo docente?

Imparto en la ESO clases de Física y Química en alemán (Physik und Chemie) y de Biología y Geología en español. Además, llevo el proyecto +Ciencia para todos en 1º, 5º y 6º de Primaria, así como Heidelverde, que incluye el huerto escolar. En estos proyectos realizo actividades para alumnos de todas las edades.

Llevo trabajando en el colegio desde hace aproximadamente 15 años, aunque sinceramente no recuerdo la fecha exacta.

Enseñas Biología, Física y Química, tres materias clave dentro del ámbito científico. ¿Qué es lo que más te motiva de enseñar ciencias en esta etapa?

Yo, en Austria, donde soy de origen, estudié la carrera de Biología y Medio Ambiente, por lo que esta rama de las ciencias es la que más me atrae. De todas formas, enseñar ciencias tiene su encanto en todos los niveles, ya que la sorpresa de haber descubierto algo nuevo no tiene edad. La expresión de asombro, ya sea en un niño pequeño al decir «¡Alá!» o en un adolescente gritando «J…», es la misma y siempre llena de magia.

Por eso, me siento tan a gusto con mis proyectos actuales, porque puedo disfrutar de todas las edades y seguir compartiendo esa pasión por el conocimiento.

A menudo se habla de la importancia de despertar vocaciones científicas desde edades tempranas. ¿Cómo crees que influye tu labor en el aula en este sentido?

En el proyecto piloto «+Ciencia para todos» realizo experimentos en el laboratorio con alumnos de Primaria. Este curso estamos trabajando con estudiantes de 1º, 5º y 6º de Primaria. También invitamos a los padres a participar, convirtiendo la experiencia en una actividad para toda la familia.

Es una oportunidad en la que todos disfrutamos mucho y, tanto los alumnos como, en ocasiones, sus padres, aprenden un montón. Sin duda, es una iniciativa que fomenta el interés por la ciencia y fortalece los lazos entre el colegio y las familias.

¿Cómo integras el trabajo experimental y la investigación científica en tus clases para despertar la curiosidad del alumnado?

En mis clases de Secundaria, el trabajo experimental está integrado por defecto. Ser científico implica realizar experimentos e investigar; la teoría que aprenden los alumnos debería ser solo la base para poder llevar a cabo estas investigaciones.

Los alumnos de ESO cursan el PAI (Programa de los Años Intermedios del Bachillerato Internacional), donde el trabajo experimental representa dos de los cuatro criterios de evaluación. Eso muestra la importancia que damos a la práctica en nuestro colegio.

Además, estoy convencida de que el método científico es una forma de pensar útil para la vida y aplicable en todas las ramas del conocimiento.

Heidelverde es el programa medioambiental del Colegio y cuenta con una larga trayectoria. ¿Podrías contarnos en qué consiste, cómo se organiza y qué objetivos tiene dentro de nuestra comunidad educativa?

Heidelverde fue creado en el curso 2010-2011 por nuestro exdirector Miguel Ángel Montenegro para apoyar iniciativas medioambientales como el huerto escolar, punto limpio o la reforestación.

En 2018, Isis Comas asumió la coordinación y, en 2019-20, comenzamos con Ecoescuelas. Gracias a ello, obtuvimos la Bandera Verde en el curso 2021-22. Esto ha dado más estructura al programa, con un Comité de Medio Ambiente que se reúne tres veces al año y está formado por alumnos, familias y profesores.

El comité elabora planes de acción, evalúa impactos y asegura la vinculación con el currículo escolar. Para el próximo curso, uno de nuestros objetivos es implicar aún más a las familias en las iniciativas.

Desde que asumiste su coordinación, ¿qué aspectos destacarías de su evolución y cómo percibes la implicación del alumnado?

Tuve la suerte de continuar el trabajo bien hecho de Isis, lo que me permitió centrarme en nuevas tareas y detalles específicos. Durante el primer trimestre, me familiaricé con el comité, las iniciativas en curso y las redes sociales, donde he recibido gran ayuda de Teo García de 2º de Bachillerato.

La Semana de Heidelverde ha sido uno de los momentos más destacables. Todas las actividades salieron muy bien y muchos alumnos del comité organizaron talleres por su cuenta. También hubo una gran colaboración por parte de padres y profesores, y gracias al apoyo económico del AMPAA, pudimos ofrecer todas las actividades de forma gratuita.

En general, la implicación del alumnado es alta, y algunos incluso vienen en su tiempo libre a ayudar en el huerto.

El Colegio forma parte de la red Ecoescuelas. ¿Qué valor tiene para ti integrar la conciencia ambiental en la educación diaria?

Ecoescuelas potencia la educación ambiental y la certificación sostenible en los colegios. A finales de mayo, recibiremos la visita de renovación de la Bandera Verde, y se evaluará si seguimos cumpliendo los criterios.

Para mí, enseñar conciencia ambiental es tan básico como enseñar a decir “por favor” y “gracias”. Es esencial que los niños aprendan a cuidar el planeta si quieren seguir viviendo en un entorno saludable.

Además, sacar el aprendizaje fuera del aula transforma la relación con los alumnos. Algunos compañeros ya imparten clases de matemáticas en el huerto, y los alumnos salen encantados. Un niño incluso me dijo: “Este ha sido el mejor día de mi vida”.

¿Qué retos crees que enfrentamos como comunidad educativa en relación con la sostenibilidad? ¿Y qué metas te gustaría que alcanzara Heidelverde en los próximos años?

Tenemos muchos retos como sociedad y como comunidad educativa. Uno de los principales es fomentar actitudes que ayuden a mitigar el cambio climático. Por ejemplo, este año recogimos 280 kg de pilas, pero queremos mejorar aún más el reciclaje.

Otros objetivos incluyen plantar más árboles y crear jardines verticales para combatir el calor. También estamos trabajando en el proyecto del Aula de la Naturaleza Fernando Martínez, cuya primera fase fue la creación del huerto escolar. Colaboramos con miembros del colegio y la asociación Simbióticas para llevarlo a cabo.

¿Cómo se puede trasladar esta cultura medioambiental a casa? ¿Qué consejo darías a las familias para que acompañen este aprendizaje también fuera del aula?

Los niños aprenden por imitación. Si en casa se deja encendido el coche para tener aire acondicionado, se transmite un mensaje. En cambio, si se recicla, se apaga la luz, se cuida el agua, se enseña con el ejemplo.

Por eso, fomentamos actividades que también involucren a las familias, como talleres para padres o iniciativas como “la semilla misteriosa”, donde los alumnos plantan semillas en casa. Queremos que la cultura medioambiental se viva dentro y fuera del colegio.

Para terminar, una recomendación personal: ¿nos podrías compartir una canción, una película y un libro que te inspiren o que te gusten especialmente?

Canción: “Cat People” (aunque me gusta casi cualquier canción de David Bowie)

Película: Inglorious Basterds

Libro: El perfume, de Patrick Süskind